Enfermedad por el virus del Ébola – República Democrática del Congo

2022-05-29 08:58:39 By : Ms. Lucy Lee

El 8 de octubre de 2021, el Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo (RDC) anunció que se había detectado un nuevo caso confirmado en laboratorio de enfermedad por el virus del Ébola (EVE) en el área sanitaria de Butsili, zona sanitaria de Beni, en la provincia de Kivu del Norte. Este mismo año, un brote de EVE que se declaró terminado el 3 de mayo de 2021 afectó anteriormente a la provincia de Kivu del Norte.

El caso en cuestión era un varón de 3 años que, a principios de octubre, presentó los síntomas de debilidad física, pérdida de apetito, dolor abdominal, disnea, heces oscuras y sangre en el vómito. Falleció el 6 de octubre.

El 7 de octubre de 2021 se practicó un análisis molecular de las muestras en el laboratorio del Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) de Beni. El 8 de octubre, las muestras se enviaron al laboratorio del INRB Rodolphe Mérieux de Goma, confirmándose la EVE ese mismo día por reacción en cadena de la polimerasa con retrotranscripción (RT-PCR).

El caso se dio después de registrarse un grupo de tres muertes (dos niñas y su padre) que eran vecinos suyos. Estos tres pacientes fallecieron los días 14, 19 y 29 de septiembre después de presentar síntomas compatibles con el ébola, aunque a ninguno se le practicaron pruebas de detección del virus.

El primero de estos casos, una de las niñas, fue llevado a un establecimiento de salud local por presentar fiebre, debilidad física y dolor de cabeza entre el 5 y el 7 de septiembre de 2021 en el área sanitaria de Butsili. Su estado mejoró y regresó a casa. Sin embargo, el 12 de septiembre fue readmitida en el mismo establecimiento de salud con diarrea y vómitos y dio positivo para la malaria mediante prueba de diagnóstico rápido (RDT). Falleció el 14 de septiembre.

El padre de la niña empezó a presentar síntomas el 10 de septiembre. Acudió a un establecimiento de salud distinto el 14 de septiembre y más tarde fue ingresado en un hospital de Beni. Falleció el 19 de septiembre.

El 27 de septiembre, la hermana de la niña presentó síntomas similares. Fue llevada a un establecimiento de salud local y luego remitida a otro, donde dio positivo a la malaria por RDT y fue tratada de malaria grave. Falleció el 29 de septiembre.

La zona sanitaria de Beni fue informada de estas tres defunciones el 30 de septiembre. Se desplegó un equipo conjunto de investigación, integrado por miembros de la zona sanitaria de Beni y la OMS, para seguir investigando y enumerar los contactos. Se obtuvieron dos muestras para detectar COVID-19 pero no se tomaron muestras para detección de la EVE. No se practicaron entierros dignos y en condiciones de seguridad. Retrospectivamente se consideraron como posibles causas el paludismo grave, la EVE, el sarampión y la meningitis.

El área sanitaria de Butsili se encuentra cerca de la ciudad de Beni, que fue uno de los epicentros del brote de ébola de 2018-2020 registrado en el país, con 736 casos presuntos y confirmados notificados. Está a unos 50 km de la ciudad de Butembo, que registró un nuevo brote de ébola a principios de este año. No es inusual que se den casos esporádicos después de un brote importante, pero es demasiado pronto para afirmar que el caso esté relacionado con los brotes anteriores. La ciudad de Beni es un nudo comercial con enlaces a los países vecinos de Uganda y Ruanda.

Las autoridades de salud provinciales de Kivu del Norte están encabezando la respuesta actual. El Ministerio de Salud, con el apoyo de la OMS y sus asociados, está investigando el caso más reciente. Durante los precedentes brotes registrados en Kivu del Norte, la OMS ayudó a desarrollar capacidad de técnicos de laboratorio locales, rastreadores de contactos y equipos de vacunación y se puso en contacto con grupos comunitarios para aumentar la sensibilización acerca del ébola y hacerlos participar en intervenciones de respuesta, así como en el establecimiento de un programa de atención a los supervivientes del ébola. Entre el personal de la OMS que apoya la respuesta figura un punto focal para la prevención de la explotación y el abuso sexuales. Además, la OMS garantizará la capacitación obligatoria previa al despliegue y la capacitación de actualización para los despliegues subsiguientes; la disponibilidad de canales de denuncia para alertas o quejas; la pronta investigación de las denuncias; y el monitoreo.

Al 9 de octubre se habían identificado un total de 148 contactos, que están siendo objeto de seguimiento por parte del equipo de respuesta.

Según la información disponible, los tres casos presuntos y el caso confirmado fueron ingresados en varios establecimientos de salud, donde las medidas de prevención y control de las infecciones (PCI) quizá no hayan sido óptimas, lo que aumenta el riesgo de propagación. Además, fueron enterrados sin seguir protocolos de inhumación segura y digna. Por otra parte, como se ha mencionado supra, los casos proceden de una zona sanitaria situada dentro de la populosa ciudad de Beni. Por consiguiente, es posible que el ébola se esté propagando a otras zonas sanitarias.

La OMS sigue atentamente la situación y, a medida que dispone de nueva información, efectúa nuevas evaluaciones de riesgos.

El rebrote actual no es inesperado, pues la EVE es enzoótica (presente en reservorios animales) en la RDC, incluida esta región. No se puede excluir el riesgo de reaparición por exposición a un hospedador animal o a líquidos corporales de sobrevivientes de la EVE. Además, no es inusual que se den casos esporádicos después de un brote importante.

El resurgimiento de la EVE es un importante problema de salud pública en la RDC y existen lagunas en la capacidad del país para prepararse y responder a los brotes. Una confluencia de factores ambientales y socioeconómicos, incluida la pobreza, la desconfianza de la comunidad, la debilidad de los sistemas de salud y la inestabilidad política, está acelerando la tasa de aparición de la EVE en la RDC. Otro problema que consume los de por sí limitados recursos es el brote concurrente de COVID-19. El primer caso confirmado de COVID-19 se registró en la RDC el 14 de marzo de 2020. Al 5 de octubre de 2021, la RDC había notificado 57.197 casos confirmados de COVID-19 y 1087 defunciones.

La OMS considera que los problemas actuales en términos de acceso y seguridad y de vigilancia epidemiológica, junto con la aparición de COVID-19, así como los brotes de cólera, meningitis y sarampión, pueden poner en peligro la capacidad del país para detectar y responder rápidamente a la reaparición de casos de EVE.

La OMS aconseja las siguientes medidas de reducción de riesgos como forma eficaz de reducir la transmisión del ébola entre personas:

Reducir el riesgo de transmisión de los animales silvestres al ser humano por contacto con murciélagos frugívoros, monos o simios infectados, o por consumir su carne cruda. Debería manipularse a los animales con guantes y otra indumentaria de protección adecuada. Los productos de origen animal (sangre y carne) deben cocinarse por completo antes de su consumo.

Reducir el riesgo de transmisión de persona a persona por contacto directo o estrecho con personas que presentan síntomas de EVE, especialmente con sus líquidos corporales. Las personas que atiendan a enfermos deben llevar equipo de protección personal (EPP) adecuado. Es necesario lavarse las manos periódicamente después de visitar a pacientes en el hospital, y también después de haber tocado o entrado en contacto con cualquier líquido corporal.

Reducir el riesgo de posible transmisión sexual. Teniendo en cuenta los nuevos análisis de los estudios en curso y la opinión de su Grupo Consultivo sobre la Respuesta a la Enfermedad por el Virus del Ebola, la OMS recomienda a los varones que sobrevivan a esta enfermedad que sus prácticas sexuales sean seguras durante los 12 meses posteriores al inicio de los síntomas o hasta que sus muestras de semen den dos veces negativo para el virus. No se debe entrar en contacto con líquidos corporales y se recomienda lavarse con agua y jabón. La OMS no considera necesario aislar a estos convalecientes, con independencia de su sexo, si han dado negativo para el virus del Ébola en un análisis de sangre.

Continuar capacitando y poniendo al día al personal de salud en materia de detección, aislamiento y tratamiento tempranos de los casos de EVE, así como sobre las medidas de prevención y control de las infecciones que garanticen la seguridad y dignidad en los entierros.

Garantizar la disponibilidad de suministros de EPP y PCI para el manejo de enfermos y para la descontaminación.

Evaluar en los establecimientos de salud («tarjeta de puntuación») el cumplimiento de las medidas de PCI en la preparación para el manejo de enfermos de ébola (en concreto: agua, saneamiento e higiene, gestión de desechos, suministros de EPP, capacidad de triaje/detección, etc.) y continuar apoyando a los establecimientos en la elaboración y aplicación de planes de acción para corregir las carencias constatadas.

Prepararse para la vacunación en anillo de contactos y contactos de contactos de los casos confirmados y el personal de primera línea.

Coordinarse con las comunidades para tomar las debidas precauciones durante los entierros, sin menoscabo de que estos sean dignos;

De conformidad con la evaluación actual del riesgo y con los conocimientos sobre los brotes anteriores de ébola, la OMS considera innecesario establecer restricciones a los viajes o al comercio con la República Democrática del Congo.